martes, 25 de febrero de 2014

Relatos

Relatos...



EL ARBOL QUE HABLA



Una mañana de primavera, el señor Roque S. se dispuso a cortar un árbol para hacer leña, ya que era el combustible que utilizaba en su choza para cocinar. Salió de su casa muy temprano para regresar a buena hora; cargaba un hacha y su morral con algún alimento para el almuerzo. Cuando llegó a una planicie en el bosque, encontró en medio un árbol, que a su parecer podría servir de buena leña; dejó colgado su morral en una de las ramas y se dispuso a cortar con su hacha. Al dar el primer golpe, sorprendido escuchó un grito de lamento ahogado. Se detuvo y volteó hacia todos lados sin encontrar la causa de aquel sonido; se encogió de hombros y prosiguió con su tarea: asestó un segundo golpe, y volvió a escuchar aquel lamento; se detuvo, se quitó el sombrero y exclamó: -¿Quién anda ahí?- pero no recibió respuesta. Reinició su trabajo y nuevamente aquel doloroso quejido se dejó escuchar. Más sorpren­dido ahora, y con cierto miedo, preguntó: -¿Quién es?... Fue entonces cuando pudo escuchar una voz que articulaba palabras con dificultad: "Soy el árbol que intentas derribar, no lo hagas, aún estoy vivo". Temeroso, Roque pregunta: -¿Cómo es que hablas, con qué boca? "Por mis ramas se produce sonido que tú puedes escuchar, mejor cura mis heridas con lodo, y yo te compensaré". Don Roque, con sus 65 años, hizo lo indicado, pensando: "Debo estar volviéndome loco, hablando con un árbol y obedeciendo lo que me dice".

Después de esto, tomó su morral y su hacha, regresando a casa para comentárselo a doña Margarita -su esposa-, quien salió a su encuentro emocionada: -Roque, Roque! ¿Qué crees?, pasaron irnos señores'y nos regalaron la carga de un camión con madera, porque se les tronó el motor!... Así nomás me dijeron…


 LA CONFUSION


Blanca Estela G., secretaria de una importante compañía, tenía por costumbre pasar a visitar todas las noches a sus padres, que vivían solos,! pues ella, como hija única, ya estaba casada y tenía dos niños a quien atender. Sus padres, personas de 65 y 70 años, madre y padre respectivamente, padecían los achaques propios de la edad. En una ocasión que hizo la visita acostumbrada, preguntó a su madre: -¿Y papá, como sigue?,- la madre le contestó que estaba bien, sólo que se había acostado más temprano. Blanca lo tomó con naturalidad y se retiró de la casa. Al día siguiente hizo lo mismo, pero recibió la misma respuesta por parte de su madre. Al siguiente día lo mismo, sólo que en esta ocasión subió sigilosa a la recámara, y con mucho cuidado se acercó al cuerpo de su padre para descubrir aterrada que estaba muerto e inclusive despedía un peculiar olor. Como pudo, y sin decir nada a su madre, salió para dar aviso a las autoridades, quienes le dijeron que regresara al domicilio y esperara. Así lo hizo y cuando llegó, entró directamente a la recámara, donde encontró acostada a su madre en la misma cama con su padre; más aterrada quedó cuando los vio abrazados durmiendo. Muda por el espanto salió corriendo hacia la calle, donde se encontró con el médico forense y el agente del ministerio. -¡Por aquí, por aquí, suban ustedes! -les indicó Blanca. Pasaron varios minutos y el médico se dirigió a ella y le dijo: -Señora, usted nos dijo que su padre era el muerto, pero quien ha fallecido es su madre...


domingo, 23 de febrero de 2014

La Dama Toxica


"La dama tóxica"

 
todo empezó en la noche de 19 de febrero de 1994 cuando Gloria Ramírez comenzó a sufrir problemas respiratorios en su casa de Riverside, California. Los paramédicos la llevaron al Hospital General de Riverside, administrándole oxígeno durante el trayecto. Poco después de llegar a urgencias, se desmayó.
El personal médico le administró unos sedantes y lidocaina. Cuando parecía que estaba respondiendo bien al tratamiento, usaron el desfibrilador. Entonces varias personas notaron un brillo aceitoso cubriendo el cuerpo con un característico olor a ajo que pensaron que provenía de su boca. Más tarde, una enfermera llamada Susan Kane le sacó sangre y notó un olor a amoniaco saliendo del tubo.
Gloria Ramirez


Le pasó la jeringa a Julie Gorchynski, una médico residente que observó unas partículas amarillentas flotando en la sangre. Para entonces, Susan Kane se había desmayado y se la habían llevado de la habitación. Poco después, la doctora Gorchynski comenzó a sentir náuseas. Por eso salió mareado de la sala, dejando la sala de traumatología. Le preguntaron si estaba bien, pero antes de que pudiera responder se desmayó y sufrió convulsiones. Mauren Welch, un terapeuta respitarorio que estaba asistiendo en la sala de trauma fue el tercero en caer. El personal ordenó entonces que salieran todos los pacientes de la sala de emergencia al aparcamiento del hospital. Después de 45 minutos de reanimación cardiorespiratoria y desfibrilación, se declaró la muerte de Gloria Ramírez por fallo renal relacionado con el cáncer de útero que padecía. Los expertos limpiaron la habitación y el cuerpo fue sellado en un ataúd hermético.
sulfóxido de dimetilo


Durante la autopsia, los forenses, que llevaban trajes herméticos, revelaron que Ramírez estaba sufriendo una obstrucción renal, entre otras cosas. No obstante, no se encontraron sustancias químicas tóxicas. Se inspeccionó las tuberías y ventilación de la sala de urgencias y tampoco se encontró nada. La hipótesis más aceptada es que Gloria había estado tomando sulfóxido de dimetilo (DMSO), un remedio casero para el dolor. Quienes lo consumen dicen que tiene un sabor a ajo. Según los científicos del laboratorio Livermore, debido a la obstrucción renal, el DMSO se habría acumulado en su organismo. Cuando en la ambulancia le administraron oxígeno, se convirtió en dimetilsulfona (DMSO2). Cuando la dimetilsulfona cristaliza a temperatura ambiente, por lo que pudo ser lo que vio Gorchynski en la sangre.  La dimetilsulfona pasó de alguna forma, quizás por el desfibrilador, a sulfato de dimetilo. El sulfóxido de metilo y la dimetilsulfona no son peligrosas por sí solas, pero el sulfato de metilo es un gas tóxico que causa muchos de los síntomas que sufrieron los sanitarios.
Aunque pueda parecer una buena explicación, si realmente fue así, no se sabe como pudo pasar la dimetilsulfona a sulfato de metilo. Además, este último debió de dejar algún rastro. Existen otras hipótesis, como una en la que decía que el hospital tenía un laboratorio secreto para producir ilegalmente metanfetamina, pero la verdad sobre la intoxicación del personal hospitalario seguirá siendo un misterio...